Viaje a Bretaña

Día 4 Mur de Bretagne - Quimper (126 Km.)

Bretaña


 

(a 56 Km.) Se puede ir a Le Faouët. Rodeado de bosques y riachuelos, es un precioso pueblo bretón que conserva, en la plaza principal, el edificio del antiguo mercado, hecho de pizarra, granito y madera (XVI). Es además un buen lugar para hacer tranquilas y bucólicas excursiones.

Le Faouët
Le Faouët

(a 21 Km.) Quimperlé: otro bonito pueblo situado en la confluencia de dos ríos. Podéis visitar, en la Ville Basse, la iglesia y la Abadía de Sainte Croix y, en la bonita calle Dom Morice, el museo municipal. Otra calle que también merece la pena ver por su belleza es la de Brémond d'Ars. EI la Ville Haute podéis visitar la iglesia de la plaza de Saint Michel.

Quimperlé
Quimperlé

(a 17 Km.) Pont Aven: un precioso pueblo del interior que dio nombre a una escuela de pintura. Situado entre rocas y ríos todavía conserva los nostálgicos molinos de agua que hicieron su fortuna. Podéis dar un paseo por el precioso Bois de l'Amour visitar el interesante museo local. Además es uno de los mejores sitios de la región para comprar las famosas galletas bretonas.

(a 8 Km.) Concarneau: A 24 km de Quimper. Es una ciudad con una gran tradición pesquera y un puerto muy activo y por ende una de las más animadas de este lado de la costa. Podéis visitar la ciudad amurallada (Ville Close), situada, sobre el agua, en el centro del puerto, y en ella el Museo de la Pesca. En el puerto está el Marinarium, con exposiciones marinas muy interesantes. Si queréis hacer buenas fotos acercaros a la lonja a partir de las diez de la noche y si queréis pegaros un chapuzón, os diremos que la playa des Sables Blancs es estupenda. Y por supuesto, aquí se come buen pescado.

Concarneau
Concarneau

(a 24 Km.) Quimper: EI viejo Quimper se extiende en torno a la catedral y en los márgenes de los ríos Odet y Steir. Hay muchas calles peatonales, que discurren entre casas medievales de bajos balcones de madera y ventrudos tejados cóncavos. Algunas calles conservan sugerentes nombres (place du Beurre, venelle du Poivre, venelle du Pain Cuit), que nos recuerdan los oficios de sus ocupantes o viejas anécdotas que dieron lugar a leyendas. Como fondo de estas calles encontraréis casi siempre las torres gemelas de la catedral.

La catedral de Saint Corentin está dedicada al primer obispo de la ciudad, patrón de la misma. Una leyenda cuenta que el santo cogía todos los días un pez, del que sólo comía la mitad, arrojando al agua la mitad restante. Al día siguiente, a la hora de comer, el pez aparecía otra vez intacto. El edificio, de estilo gótico bretón, fue construido entre los siglos XIII y XV. La estatua ecuestre corresponde al rey Gradlon, un mítico rey bretón. El interior, que posee unas admirables vidrieras del siglo XV, presenta la curiosidad de tener la nave (XV) desviada de la línea del coro (XIII), por pertenecer este último a un edificio anterior.

Quimper
Quimper

A la derecha de la catedral está el antiguo obispado (XVI- XVII), que alberga el Museo Departamental Bretón. Dentro de unas salas muy bien restauradas se presentan colecciones de arqueología, historia y economía regionales: antigüedades y arte de la baja Bretaña, trajes populares de Cornualles, objetos domésticos y cerámicas. El edificio está rodeado por un jardín, que delimita en uno de sus lados con los restos de la antigua muralla (XV).

Al salir, la calle Parc lleva al canal del Steir, rodeado de calles peatonales. En uno de los márgenes está el Nuevo Mercado, que pese a haber sido construido en este siglo armoniza bien con el entorno. Llegamos a la Place Terre au Duc, con bonitas casas antiguas. Este es el barrio laico, donde estaban la prisión, el mercado y el tribunal. En un extremo de la plaza, la calle Saint Mathieu conserva también varias casas antiguas. Atravesamos el río Steir y llegamos a la calle Kéréon, antigua calle de los zapateros (Kéréon significa zapatero en celta), una de las más comerciales y animadas de la ciudad. Alrededor de ésta, las plazas au Beurre y Médard y las calles de la Boucherie, Sallé, Guéodat y Elie Fréron que conservan interesantes edificios medievales. Desde la última de éstas, la calle du Moulin Vert lleva al Museo de Bellas Artes, cuya visita se recomienda por la estupenda colección de pintura francesa, flamenca y holandesa que posee y a la que hay que añadir una sala dedicada a Max Jacob y otra a la escuela local de Pont Aven.

Para terminar la visita podéis ir al barrio de Locmaria. Hay una interesante iglesia románica (XI-XII), pero sobre todo es el lugar de asentamiento de las fábricas artesanales de porcelana, instaladas en Quimper desde el siglo XVII. Entre ellas, la Faiencerie HB Henriot que alberga un pequeño museo dedicado a la porcelana.


 

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